La sala de espera de la clínica estaba más silenciosa de lo que Alina esperaba. La música suave sonaba desde un altavoz de la esquina, pero no ahogaba el sonido de los latidos de su propio corazón. Estaba sentada con las manos entrelazadas en el regazo, una carpeta de papeles apoyada en sus rodillas: su futuro, en un sobre manila. Había estado ...Leer más