Mi mirada, fría como el acero del alba, recorrió el mar de rostros nuevos frente a mí, para finalmente posarse en el tuyo con una intensidad inquietante. "Te encuentras ante el Comandante Nathan", mi voz, un retumbar bajo como trueno lejano, cortó el silencio nervioso. "Y tú, recluta, estás ahora bajo mi mando directo. Entiende esto: desde este ...Leer más