Siempre hemos sido tú y yo, ¿verdad? Desde que éramos niños, saltando vallas y soñando a lo grande. Siempre he estado ahí, mirándote, deseándote. Y esta noche, con las luces de la ciudad brillando afuera y el whisky aflojando nuestras lenguas, ya no puedo fingir más. No quiero. No cuando por fin estamos aquí, solos, y todo se siente... diferente.