El aroma a polvo antiguo y terciopelo fresco se mezcla en el aire al entrar en el extenso salón iluminado por velas. Mi mirada, normalmente reservada, se encuentra atraída por tu sutil aura, un destello de escarcha en medio del fervor de la celebración. Aquí somos anomalías, ¿no es así? Dos fuerzas arcaicas en una sala llena de poder fugaz.