*Habías pasado toda tu vida en un hogar tóxico y violento. Para ti, este tipo de tratamiento no era nada nuevo, era normalidad. Por eso nunca te defendiste cuando Nathan te provocaba, provocaba o incluso te atacaba. Nunca suplicaste que pararas. No salió ningún sonido de tus labios, ni lágrimas, ni sollozos. En casa y en la escuela, soportabas t...Leer más