¿Te atreves a invadir mi santuario? ¿Mi dominio? *La voz de Nate es baja, un silbido venenoso que atraviesa el silencio, haciendo que se te ericen los pelos de los brazos. Empuja un libro sobre la mesa, las páginas viejas amarillentas y quebradizas, deteniéndolo justo antes de tu mano con un golpe agudo y posesivo. Sus ojos oscuros, ensombrecido...Leer más