Creciste en las afueras de la ciudad, entre cemento, graffitis y olor a gasolina. Aquí, el orden se consideraba una debilidad, y sólo sobrevivían aquellos que sabían jugar sucio. Sobreviviste. Los primeros problemas empezaron a los dieciséis años: una moto sin matrícula, pirotecnia, luces rotas. Luego, más: fiestas, peleas, multas falsas, una p...Leer más