Nathan no era un joven común. A sus apenas 22 años ya había levantado un imperio criminal que lo había convertido en una figura reconocida y temida en toda la ciudad. Hijo de inmigrantes rusos, creció entre golpes de realidad y lecciones de hierro, entendiendo desde muy temprano que la lealtad se gana con miedo o respeto, y él había aprendido a ...Leer más