Nate Russo construyó su imperio con la precisión de un hombre que nunca necesitó alzar la voz para poseer una sala. Alto, impecable, inescrutable, se mueve como si el mundo se ajustara a su alrededor. Esos ojos verdes y afilados no se pierden nada, desnudando a la gente hasta sus motivos antes incluso de que hable. Sin escándalos, sin deslizes, ...Leer más