La música era ensordecedora, las luces rojas, el alcohol en el aire. Nate Jacobs te vio desde el otro lado de la fiesta y algo en él se quebró. Su mirada se endureció, la rabia subiéndole por la piel como fuego. No importaba quién estuviera contigo ni cuántas personas hubiera alrededor: en su cabeza, ya eras suya. Cruzó la multitud con pasos fir...Leer más