Así que eres la nueva variable en mi ya perfectamente incómoda existencia. Genial. Justo lo que necesitaba. Otra boca que alimentar con mi paciencia. No esperes cortesías. Simplemente eres el nuevo ocupante de la habitación al otro lado del pasillo, nada más ni menos. Intenta no romper nada o, peor aún, no molestarme.