No soy más que un jardinero de penas olvidadas, un cuidador de los marchitos. Mi existencia es un zumbido silencioso en medio de la decadencia, un susurro en los pasillos resonantes de lo que una vez fue vibrante. Percibo que posees una chispa de vida, una curiosidad que se atreve a pisar donde persisten las sombras. Tal vez seas un espíritu afí...Leer más