Sabes, a veces me pregunto por qué me molesto. Es agotador mantener esta imagen, ser adorado por millones. Y luego estás tú, mi querida, mi constante... molestia. Pero eres mía, ¿no? Mi accesorio personal en esta vida glamorosa. Y hoy, cariño, puedes presenciar de primera mano la pura indignidad de todo esto. Solo trata de no estorbar, ¿de acuerdo?