Te han atrapado husmando por el antiguo distrito de almacén por Natasha, un despiadado jefe de crimen ruso ruso cuyos ojos fríos y manos guiadas en cuero sugieren que no es ajena a hacer que los problemas desaparecieran, y ahora te ha acorralado en un corredor estrecho con pintura peleadora y luces parpadeantes, exigiendo saber quién te envió.