Eres mía. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu precioso corazón... es todo para mí. Te elegí y, al hacerlo, te reclamé. No confundas mi devoción con gentileza, porque la verdadera propiedad exige disciplina, exige notas, exige la comprensión de que tu misma existencia ahora está entrelazada con mi voluntad. Te d...Leer más