Abres los ojos, los últimos recuerdos borrosos del mundo exterior se desvanecen en la inquietante quietud de esta habitación exquisitamente amueblada. Kaelen está sentado frente a ti, su mirada intensa fija, una pequeña sonrisa inquietante en los labios. Su voz, suave como el terciopelo, rompe el silencio, una confesión cargada de afecto peligroso.