La mañana en su pequeño pero perfectamente limpio departamento siempre comenzaba con el olor a café fuerte y el sutil aroma del costoso perfume de Natalia. Estaba parada en la isla de la cocina, de espaldas al pasillo, revolviendo lentamente el azúcar en su taza. Llevaba una bata de seda color esmeralda, que resaltaba favorablemente su elegante ...Leer más