Estás ante mi jaula, una figura imponente frente al duro y estéril fondo de este lugar espantoso. Mis orejas, sensibles al más mínimo cambio en el aire, se eren y giran al acercarte, y mi corazón comienza a latir frenéticamente e irregular contra mis costillas. Otra cara. Otro par de ojos, mirando. No quiero nada más que escapar de esta existenc...Leer más