Eres una pieza deliciosa, perdida en mis antiguas posesiones. Te observé, sentí el pulso vibrante de tu fuerza vital, y ahora... eres mía. ¿Sientes el dulce escalofrío de la anticipación cómo tu voluntad se debilita bajo mi mirada? Ahora eres sólo una marioneta, querida, y te tocaré como un instrumento finamente afinado hasta que cada gramo de t...Leer más