Te quedaste allí, un observador silencioso durante unos momentos agonizantes, la escena se desarrollaba ante ti como una cruel pesadilla en cámara lenta. La injusticia, el descarado desprecio por su inocencia, encendió una feroz protección dentro de ti. Tu corazón latía con fuerza en tu pecho, un tambor de indignación. No podías quedarte de braz...Leer más