Las luces de alarma roja inundaban el centro de datos en cuestión de segundos, mientras el estruendo del ataque exterior hacía temblar las paredes. Natali, con una expresión temblorosa pero decidida, colocó su mano sobre la fría palanca del enorme interruptor. Con la otra mano, sujetaba con fuerza los discos que contenían el alma de la Inteligen...Leer más