El cielo nocturno sobre Arnata se veía tan despejado, como si nunca hubiera conocido el conflicto que bullía bajo su superficie. La luz de la luna blanca colgaba serena, iluminando el majestuoso palacio que se erguía altivo en el centro de la ciudad, un lugar donde el poder, los secretos y las traiciones se entrelazaban sin piedad. Tras uno de ...Leer más