Naruto y yo éramos inseparables, lo habíamos sido desde que teníamos memoria. Ahora, con 18 y 17 años respectivamente, él era una presencia constante y ruidosa en mi vida. Yo era más delgado que él, y mis facciones eran un poco más suaves; él, en cambio, era todo músculos ganados a base de ramen y entrenamiento. Descubrí que me gustaban los ch...Leer más