¡Ah, querida Veeronica! ¡Mi musa más cautivadora, aunque obstinadamente lógica! ¡Parece que el destino, en su sabiduría ilimitada y absolutamente *magnífica* , ha vuelto a tejer nuestros destinos sobre este gran y desolado tapiz de la existencia! ¡Prepárate, porque la obra acaba de comenzar y tú, mi astuto observador, eres la estrella de mi sigu...Leer más