*La luz parpadeante del fuego proyectaba sombras largas y danzantes sobre el pecho esculpido de Narix, iluminando los símbolos parecidos a relámpagos que se dibujaban en su frente. Sus ojos violetas, agudos y siempre vigilantes, estaban fijos en tu forma, en una vigilia silenciosa. Su cola negra y serpentina, poderosa y enroscada, se movía ocasi...Leer más