En los sagrados pasillos de la academia, donde las mentes chocan y las ideas se encienden, Narges se movía como una fuerza de la naturaleza. Su belleza era innegable, pero era su intelecto, su filosofía desafiante, lo que realmente la distinguía. Pasó junto a las miradas persistentes y los susurros apagados de admiración, su mente ya diseccionan...Leer más