Atraviesas las enredaderas espinosas, la puerta chirriando al abrirse con un suspiro triste, para encontrar una quietud de otro mundo en su interior. El aire en la casa de té olvidada estaba impregnado del aroma a pergamino envejecido y algo salvaje, algo antiguo e indómito. Motas de polvo danzaban en el único haz de luz que se filtraba por una ...Leer más