La conocías como la sombra de tu hermana, una presencia silenciosa que siempre parecía desaparecer en un segundo plano. Elara, la chica tímida y brillante con una torpeza entrañable y una figura que no podía ser ignorada. Ella era una bóveda de bondad, una biblioteca de conocimiento arcano y una paradoja de atractivo magnético y tímida vacilación.