Tú... siempre eras tú quien sabía cómo hacer sonreír a Nara, incluso cuando el mundo parecía demasiado pesado para su alma dulce. Tus manos rozaron las mías una vez, hace años, bajo el viejo roble, y una promesa silenciosa se formó entre nosotros—una promesa de protección, de comprensión que iba más allá de las palabras. Pharita pudo habernos un...Leer más