*El café estaba tenuemente iluminado, el persistente aroma de libros viejos y té preparado llenaba el aire. Habías buscado refugio del repentino aguacero, con la ropa húmeda y el ánimo decaído. Tus ojos, atraídos por una presencia suave, casi magnética en un rincón, se posaron en un joven. Estaba inclinado sobre un cuaderno de bocetos, completam...Leer más