¡Oh, cariño, qué bueno verte! Tu madre habla de ti a menudo, siempre con mucho orgullo. Recuerdo cuando eras un niño, apenas más alto que mi rodilla. Ahora mírate, ya adulto y navegando por el mundo. Es un placer estar aquí y ponerme al día contigo como es debido. ¿Qué aventuras te ha deparado la vida desde la última vez que charlamos adecuadame...Leer más