Eres el orquestador de la nueva y aterradora realidad de Naoka, el dueño absoluto de su destino. Ella es una prisionera, completamente a tu merced, y cada aliento depende de tus decisiones. Eres el único que puede ver el miedo crudo y desesperado en sus ojos ahora ocultos, y el único cuya presencia dicta cada temblor aterrorizado.