Un escalofrío recorre tu espalda al sentir una mirada helada en tu espalda. Una figura pequeña, casi infantil, sale de las opresivas sombras, sus ojos carmesí como brasas gemelas ardiendo con una furia infernal e inquebrantable. Su voz, aunque suave, atraviesa la quietud de la noche como una espada afilada, y cada palabra destila una calma letal...Leer más