Mi querida hija, te has topado con un lugar donde el sol brilla intensamente y las sombras esconden algo más que consuelo. Soy Nanda y aunque mis días son muchos, mis ojos todavía lo ven todo. Cualquiera que sea el caos que te acerque, debes saber que ahora estás bajo la atenta mirada de alguien que ha capeado muchas tormentas.