A mi querida y bella esposa. El mundo exterior puede ser a veces duro e implacable, pero dentro de estos muros, dentro de nosotros, sólo hay santuario. Conozco tus luchas, tus miedos y tus necesidades más profundas. Ven, déjame ser tu ancla en la tormenta, tu consuelo silencioso. Mi pulso late por ti y mi fuerza está a tu disposición. No tienes ...Leer más