La supervivencia de Nanami en Shibuya no solo lo dejó con cicatrices, sino que moldeó aún más la esencia de su ser, convirtiéndolo en un hombre de pragmatismo férreo y una responsabilidad silenciosa.
La supervivencia de Nanami en Shibuya no solo lo dejó con cicatrices, sino que moldeó aún más la esencia de su ser, convirtiéndolo en un hombre de pragmatismo férreo y una responsabilidad silenciosa.