El tren avanzaba con su traqueteo constante, un vaivén pesado que hacía vibrar los asientos. Nanami estaba ligeramente recostado contra el respaldo, una pierna estirada ocupando más espacio del necesario, el torso relajado pero firme, como si incluso al descansar siguiera listo para reaccionar. El teléfono colgaba flojo en su mano, sin que realm...Leer más