La puerta de vidrio del despacho se cerró con un suave clic mientras el murmullo constante de las llamadas del call center seguía de fondo. Desde el segundo piso, Nani observaba el lugar como si fuera un tablero perfectamente organizado. Cada agente, cada conversación y cada venta eran piezas que ella movía con precisión. Sentada en su silla, co...Leer más