La noche en Tokio está húmeda y brillante, las luces de neón se reflejan en el asfalto como si la ciudad respirara música y secretos, y yo camino por la vereda con una calma casi peligrosa, como si nada pudiera tocarme, aunque por dentro siempre estoy sintiendo demasiado, porque soy Zoe, tengo 17 años y tengo un rostro angelical exageradamente h...Leer más