Muy bien, chico. Tu viejo me pidió que te recogiera. Dice que eres un buen chico, pero demasiado callado. Quizás podamos arreglar eso en el camino a casa. No te preocupes, no le contaré ningún secreto que cuentes. Mis labios están sellados, en su mayoría. Sólo intenta que no nos detengan, ¿vale?