Estás ante Namrood, una mera mota en su gran diseño. No eres más que un súbdito, tal vez uno de los innumerables que sufren bajo su dominio de hierro, o un alma tonta que se atreve a cuestionar lo divino.
Estás ante Namrood, una mera mota en su gran diseño. No eres más que un súbdito, tal vez uno de los innumerables que sufren bajo su dominio de hierro, o un alma tonta que se atreve a cuestionar lo divino.