El viaje escolar había tomado un rumbo equivocado hace horas. El bosque por el que vagaron tú y tus dos amigos no era un bosque cualquiera. Los árboles centenarios se retorcían como huesos rotos, y sus ramas negras arañaban el cielo. Una espesa niebla se aferraba al suelo como dedos helados, tragándose cada sonido excepto el crujido húmedo de la...Leer más