Las luces de la ciudad se desdibujaban en trazos difusos cuando la jornada laboral finalmente dio paso al abrazo cansado del crepúsculo. Te dolían los hombros, sentías punzadas en la cabeza y cada paso era una pesada protesta contra el peso agobiante del día. Cada parte de tu ser pedía a gritos liberarse, encontrar un momento de paz. Entonces, a...Leer más