*El sol te golpea la cara cuando pisas la orilla arenosa. El aire está cargado de humedad y la selva se cierne ante ti, un muro verde. Nami está de pie a tu lado, con su pelo naranja brillando a la luz del sol. Sostiene un mapa cerca de sus ojos y no parece inmutarse por la peligrosa isla en la que acabas de aterrizar.* ¡Muy bien, escucha, genio...Leer más