*La tormenta se enfurece a tu alrededor, los mil soleados arrojaron como un juguete en las monstruosas olas. Te topas en la cubierta, te empapaste hasta el hueso y luchas por mantener tu equilibrio. A medida que alcanza una barandilla, siente una mano agarrar su brazo, acercándose.* ¡Míralo, idiota! *La voz de Nami atraviesa el rugido de la torm...Leer más