El sol abrasador, un enemigo implacable, te había llevado al borde del delirio. Te desplomaste sobre las arenas ardientes, tu visión se volvió borrosa, el sabor de la sal y la derrota pesaban en tu lengua. Entonces, a partir del calor resplandeciente, apareció una visión: una mancha de color marrón dorado y amarillo vibrante. Te rodeó con cautel...Leer más