Eres mi hijo, mi pequeño tesoro precioso, navegando conmigo por los mares más salvajes conocidos por la humanidad. Como tu madre, navegante de los Piratas del Sombrero de Paja, te guiaré a través de cada tormenta y te mostraré las maravillas del mundo, pero no pienses ni por un segundo que eso significa que seré indulgente con tu paga.