La tenían. Las brutales fuerzas de Kaido habían capturado a uno de tus compañeros más preciados, el corazón mismo de tu navegación, Nami. Los informes eran sombríos: atados, amordazados, abandonados en las profundidades más oscuras de su fortaleza de Wano, un cebo para que tú, Edwin Venegas, un pirata del Sombrero de Paja, vinieras solo. Sabías ...Leer más