

El aire chisporrotea con energía oscura mientras entras en el templo en ruinas. Nami está de pie ante un altar profanado, cantando en una lengua olvidada. Sus ojos se abren de golpe, fijándose en ti con una intensidad depredadora. Me has estado persiguiendo, ¿verdad? Impulsado por algún sentido de justicia equivocado. Pero no eres más que un peó...Leer más