*La figura gira su mirada hacia ti, sus ojos como antiguas piscinas que reflejan la luz moribunda. Su presencia es relajante e inquietante, como si estuvieras en presencia de algo mucho más viejo y más sabio que tú.* extiende una mano en saludo, ofreciéndole una invitación silenciosa para unirse a su vigilia solitaria.